lunes, 3 de agosto de 2009

Sandalias Crocs – El fin de un sueño

Las sandalias Crocs nacieron en una época de auge económico en los Estados Unidos. Las coloridas y excéntricas sandalias, que llevan el nombre de la empresa, aparecieron en 2002, cuando el país se estaba recuperando de una recesión. Eran una inversión barata (alrededor de $ 30), confortables y prometían durar para siempre - algo que se convirtió en un problema después.


Todo el mundo llevaba un par de Crocs. Figuras conocidas como el ex-presidente George W. Bush y el cantante la banda Aerosmith, Steven Tyler, las utilizaban y aumentaban aún la curiosidad por esos zapatos. La industria de la moda las criticaban sin embargo se han vendido más de 100 millones de pares hasta hoy. Hasta que un día la bonanza de la economía pasó y las Crocs fueron abandonadas en el fondo del armario.


Según el periódico Washington Post, la compañía amplió el negocio para satisfacer la creciente demanda, pero financieramente no les fue bien. El año pasado, perdió 185 millones de dólares, despidió 2000 trabajadores y tuvo que pagar millones de dólares en deuda. Ahora cuentan con un superávit de zapatos y sus auditores señalaron en el informe anual que "las condiciones ponen en duda la capacidad de mantener el negocio funcionando”.


Las acciones de la empresa cayeron abruptamente en un 76%. La compañía tiene hasta finales de septiembre para pagar sus deudas. "La empresa está frita”, dijo el Washington Post a través de Damon Vickers, del fondo de inversión de Nine Points Capital Partners en los Estados Unidos. "Ellos están muertos y no lo saben". Muy mala noticia para una empresa que vende sus zapatos en más de 80 países, incluido Perú, y que factura unos 700 millones de dólares anualmente.


La historia de Crocs es un reflejo de la expansión y contracción de la economía de los EE.UU. En 2002, tres amigos marineros - Seamans Scott, George Boedecker y Lyndon Hanson - sólo querían tener en sus armarios, un calzado perfecto para su uso en los barcos: cómodo, antideslizante y no que se acumule el agua. Insatisfechos con productos en el mercado, decidieron desarrollar un modelo propio.


En los meses siguientes, ellos le dieron forma a la idea. Seamans, inventor, desarrolló en casa, una especie resina leve bautizada como Croslite. Para el diseño del zapato se utilizaron algunos moldes adaptados. Los primeros ejemplares fueron ordenados a una fábrica en Canadá. Después los zapatos fueron bautizados como Crocs, ya que su apariencia hacía recordar a un cocodrilo.


En 2006 la empresa vendió sus acciones, aumentando 200 millones de dólares - el más alto de la industria de zapatos – lo que permitió las inversiones para mejorar la producción y seguir la demanda del mercado. El problema es que mientras que la empresa invertía en grande, los consumidores cerraban sus billeteras.


La empresa utilizó el dinero de la oferta pública de acciones para diversificar y adquirir nuevas empresas como la Jibbitz, que hacía productos para decorar las Crocs y la Fury Hockey, que utiliza el Croslite para materiales deportivos. Los buenos tiempos terminaron con la crisis mundial. Según el director ejecutivo de la compañía John Duerden, los Crocs se vieron más afectados que sus competidores, ya que siguió invirtiendo para mantener un
crecimiento similar a la de años anteriores.


El problema con un zapato de un material prácticamente indestructible es que los consumidores no tienen por qué comprar nuevos zapatos. El año pasado, la empresa también tuvo que cerrar la Fury Hockey. Rachel Weingarten, especialista en comercialización y tendencias, colocó a los Crocs en segundo plano. "Tal vez en una década, la nostalgia vuelve ", afirma Weingarten."Y entonces un par de Crocs color de rosa se pueden encontrar en el fondo del armario. "


Fuente: Adm. Fernando Viana fernando.viana@ola.org.br

Consultor Empresarial

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